Me hubiera gustado un comienzo así:
Una vez inventé que no morías; sin embargo,
estábamos tranquilos y llegó M. Le Mal.
Revolvió la casa entera sin permiso,
tomó lo que pretendió suyo.
Entre mi escasa fortuna estabas vos.
Hubo visitas que quise y no quise
escuchar tanto, me hizo olvidar
de qué manera sonaba tu voz.
Quiero saber si cubriste la rendija
para evitar el frío en la cocina,
pero esta vez lo hago yo.
Usabas perfume de lilas, creo.
Para donde miro tengo espacio de más.
La cama está grande y sobra una almohada.
Esta mañana me da por mirarla fijo, lo siento,
es un aroma difícil de reconocer y me voy
¿a dónde? No sé cuál es tu lugar.
Ni qué hizo después M. Le Mal.
del libro Erosión (2017)
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